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27.12.14

Guy Martin prueba la Britten V1000 en Nueva Zelanda



Si hace 2 años recordábamos la montura de ensueño Britten V1100, ahora, su hermana V1000 es noticia. Como ya hicieran en su día Joey DunlopBruce Anstey, el piloto de road races más carismático del momento viajó hasta Nueva Zelanda para subirse en una de las míticas máquinas creadas por John Britten hace dos décadas que, “casualmente”, es su moto favorita. Martin cató la unidad con la que en su día compitió el “kiwi” Andrew Stroud. Por cierto, la unidad pilotada por Martin está valorada en 1.300.000 €.
 

Popular, prolífico y mediático como pocos, el día a día del británico Guy Martin transcurre ganándose la vida como piloto en las principales carreras urbanas del Reino Unido, como imagen de Dainese y como mecánico de camiones en la empresa familiar. 

En la actualidad combina su actividad en pista con pruebas de diferentes vehículos, desde una simple bicicleta a una subida a Pikes Peak con una GSX-R turbo, pasando por un camión de carreras. En su último viaje Martin, un auténtico apasionado de las motos tanto clásicas como modernas, ha llegado hasta Nueva Zelanda, en concreto hasta el Circuito de Mainfeild para subirse en una de las 10 (+1 proto) Britten V1 construidas.
 

Tras la prueba, que más bien fue una toma de contacto, Martin no dudaba en recordar lo heroico de una máquina construida de artesanalmente en un garaje, diseñada por John Britten para competir contra las mejores bicilíndricas del planeta. Tras su creación en 1991 esta sofisticada montura batió varios récords de velocidad, compitió en el campeonato BEARS, la Batalla de las Twins y el TT de la Isla de Man, coronándose con el ansiado triunfo en Daytona 1994. Desgraciadamente, el proyecto llegó al final con la prematura muerte por cáncer de John en 1995

Al hilo de esta noticia cabe decir que se ha restaurado la primera unidad que se vendió de la Black Beauty (la Britten negra y amarilla) para que luzca con honor en la exhibición Sound of Thunder del próximo John Britten Memorial Tribute”que se celebrará en Christchurch (Nueva Zelanda) el 21 y 22 de febrero. ¡Larga vida a Britten!
 

14.3.11

Las mejores bicilíndricas BoTT (2ª parte)











(> continuación) Hubo cientos de creaciones peculiares, muchas pajas mentales increíbles y verdaderas obras de arte... pero las más importantes fueron estas:

Ducati 900 SS
Jimmy Adamo pilotó las Ducati preparadas por Reno Leoni durante toda la década de los ‘80. Las primeras 900 SS no tenían rival y con ellas logró los títulos nacionales de 1981, 82 y 83. Aquella SS cubicaba 950 cc, pesaba 145 kg y rendía 110 CV a 8.500 rpm con carburadores Malossi de 41,5 mm. Llegaba a los 251 km/h en el peralte de Daytona.

BMW R90 Daytona
John Long
y su BMW del importador San Jose ganaron alguna categoría inferior, mientras que Dave Emde logró incluso batir a alguna Ducati a pesar de la inferioridad mecánica de la moto alemana: 95 CV a 8.500 rpm, cardan y 156 kg. Su suspensión delantera antihundimiento llamó mucho la atención. ¿Te suena el Telelever?

H-D “Martillo de Lucifer”
Jay Springsteen y Gene Church (campeón en 1984, 85 y 86) dominaron con mano de hierro las BoTT durante tres años frente a las máquinas italianas, paseando con orgullo la bandera Yankee en su tierra. Esta bestia era un popurrí de componentes desarrollados en dirt-track: chasis, motor de carrera larga XR 750 con distribución por varillas, 106 CV a 7.500 rpm, etc. El pique con Ducati fue salvaje.
La evolución posterior contó con un chasis tubular artesanal, monoamortiguador trasero y motor de XR 1000.

Laverda 500 Montjuic
La Laverda de Maurice Ogier fue la bicilíndrica de menor cilindrada en ganar una carrera de BoTT gracias a su ligereza (132 kg) y eficaz aerodinámica. El motor cubicaba 579 cc, proporcionaba 74 CV a 9.800 rpm, equipaba carburatas Dell’Orto de 38 mm y depósito de combustible bajo el asiento. Alan Cathcart ganó con ella en Daytona ’84.

Ducati 851
La victoria en Daytona ’87 con el excampeón del mundo de 500 Marco Lucchinelli significó un punto de inflexión en esta categoría y en la historia de Ducati. Fue la primera Duke en equipar un motor de 8 válvulas e inyección, rendía 120 CV a 11.000 rpm y llegaba a 265 km/h. Desde entonces, todas las superbikes de la marca han seguido esa configuración.

Guzzi Le Mans 1000
Campeona nacional en 1987, la super-Guzzi de John Wittner (más conocido como Dr. John -era dentista-) pilotada por Doug Braunecken adelantó lo que la marca italiana vendería en las tiendas pocos años después: las primeras culatas de 4 válvulas y correa dentada. La Guzzi cubicaba 999 cc, llegaba a 115 CV a 9.300 rpm y alcanzaba los 267 km/h.

Honda RS750 Commonwealth
Fue la única moto japonesa en ganar el campeonato. Lo consiguió en 1989 con Randy Renfrow a los mandos: motor RS 750 de dirt-track con 8 válvulas (base Transalp), carburadores Mikuni Flatside de 41 mm, suspensiones de 500 GP, culatas artesanales específicas, 857 cc, 100 CV a 9.400 rpm y 155 kg.

Quantel-Cosworth
Este artilugio británico fue desarrollado por Bob Graves sobre la base del bicilíndrico paralelo creado originalmente por la firma de motores de Fórmula 1 para el proyecto Norton Challenge de finales de los ’70. Roger Marshall venció con ella en Daytona ’88: 823 cc, 120 CV a 10.000 rpm, inyección electrónica, agua, 8 válvulas, motor autoportante... Lo malo es que pesaba 173 kg, pero en el peralte volaba a 280 km/h.

BMW R100 Fujii
El auge Twin en Japón hizo que el equipo de Yoshimori Fujii (un vendedor de coches BMW) viajara a Daytona. Sobre un motor de R100 desarrollaron una máquina de 98 CV a 8.300 rpm , con carburadores Keihin de 39 mm, dos válvulas por cilindro, chasis Beater, basculante de aluminio y Paralever. Con sus 160 kg alcanzaba los 250 km/h.

Britten V-1000
Mi favorita. Una de las mejores motos de carreras de la historia se adelantó 20 años a su época. La última evolución del genio neocelandés John Britten ganó en Daytona ’94 con Andrew Stroud machacando a las Ducati 926 oficiales de Ferracci: motor autoportante (no hay chasis) en V a 60º, inyección electrónica, suspensión delantera por paralelogramo, radiador bajo el asiento, 138 kg, 170 CV a 9.700 rpm, 303 km/h...

Las 200 millas de Daytona y su maravillosa Battle of The Twins (1ª parte)














Cada año, en el mes de abril, los americanos celebran su carrera de motos más importante, algo así como las 8 Horas de Suzuka para los japoneses o el Bol d’Or francés. Las 200 Millas de Daytona se crearon en 1937, disputándose en la playa californiana para pasar al conocido circuito de Florida en 1961. El objetivo es simple: recorrer los 322 km de carrera (5,65 km cada vuelta) en el menor tiempo posible por un trazado que cuenta con un gran peralte que integra parte del óvalo usado en los coches.
Este año Jason DiSalvo ha hecho historia en SportBike ganando con una Ducati 848, mientras que Blake Young ha firmado el doblete en SBK, engrosando aún más el palmarés de Suzuki.

Al margen de esto, muchas otras categorías completan el fin de semana, entre ellas la de bicilíndricas. Actualmente ya no es lo que fue, pero no hay que olvidar que en octubre de 1980, en Daytona, Jim France, Jesse O’Brien y Dwayne Williams concibieron un formato de competición tan innovador que muchas de sus soluciones técnicas serían absorbidas por los propios fabricantes para sus modelos de calle. Nancy, la mujer de Jesse, inventó el nombre: la Batalla de las Bicilíndricas, o resumiendo, las BoTT (Battle of The Twins).

El primer campeonato Battle of the Twins GP1 (bicilíndricas prototipo) se celebró en 1981 a 8 carreras, siendo Daytona (a dos mangas) la más prestigiosa. El calendario se completaba con los circuitos de London, Talladega, Elkhart Lake, Pocono, Grattan, Riverside y Laguna Seca. El éxito de las BoTT fue tal que hubo hasta 165 pilotos a lo largo de esa temporada. Algunos sólo iban a lucirse a Daytona (participaban más de 60 corredores), la meca bicilíndrica mundial.

Inventiva, creatividad, búsqueda de soluciones, carta blanca, eclosión de ideas, ingenio... El prestigio de las máquinas que corrían en el BoTT de Daytona llegó a ser tal que llegó a eclipsar el nivel de las 200 Millas, la carrera estrella. Era como un mini-mundial de bicilíndricas, el mejor escaparate para dar rienda suelta a la imaginación.

A principios de los ’90, Ducati acabó con la igualdad mecánica de la categoría. Su saga 851-888 de inyección superó a los carburadores de la vieja escuela. Dale Quarterley (campeón '88), Jamie James (campeón '90), Pablo Real (campeón '91) o el bicampeón del mundo de SBK Doug Polen no dejaron títere con cabeza.

Dario Marchetti (Ducati 748RS), Irving Vincent o Gianfranco Guareschi (Moto Guzzi MGS01) han sido algunos de los últimos vencedores. (
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