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24.3.09

Los Grupo B: 400 CV y 1.000 kg (2ª parte)













(> continuación)
Dejando a un lado proyectos poco competitivos o, sencillamente, desestimados por el prematuro fin de la categoría (Lada VFTS, BMW M1, Porsche 959, Ferrari 288 GTO/308 GTB, Mazda RX7…), el top ten mecánico-monstruoso de la época es para echarse a temblar:

- Audi Quattro Sport S1 (campeón ’84, 600 CV, 2133 cc, 5 cilindros)
- Lancia 037 Evo II (campeón ’83, 345 CV, 1995 cc, 960 kg, tracción trasera)
- Lancia Delta S4 (450 CV, 1759 cc, 1200 kg)
- Peugeot 205 T16 Evo II (campeón ‘85-86, 500 CV, 1775 cc, 910 kg)
- Renault 5 Turbo 2 (350 CV, 1428 cc, 900 kg)
- Ford RS 200 (350 CV, 1804 cc)
- Rover Metro 6R4 (410 CV, 2991 cc, 6 cilindros, 0-100 km/h en 3.2 sg)
- Opel Manta 400 (275 CV, 2410 cc)
- Citroën BX 4 TC (380 CV, 2142 cc)
- Toyota Celica Twin-Cam Turbo (390 CV, 1791 cc, 1100 kg)

Desgraciadamente, el accidente de Vatanen en el Rally de Argentina, el de un Ford en el Rally de Portugal (mató a tres espectadores) y la muerte de Toivonen/Cresto el 4 de Mayo de 1986 en el Tour de Córcega (cayeron por un barranco y se incendió el S4) sentenciaron la época más indomable que se ha conocido. Ford y Audi se retiraron inmediatamente. Los demás equipos decidieron seguir hasta el final de la temporada.

Algunas marcas optaron por continuar con la evolución de estas máquinas en carreras americanas (Trans-Am e IMSA), subidas en cuesta (Pikes-Peak es lo máximo) y pruebas de Rallycross, llevando al límite sus coches (Audi triunfó en la Pikes 1987 con un 'súper' Quattro de 600 CV y preparó otro de 1.000 CV que resultó inconducible). A otros les dio por participar en el Dakar, con mucho éxito (Peugeot ganó las ediciones 1987-90).

Los Grupo B: 4 años salvajes (1ª parte)












"Los rallies han llegado a tal punto, que el límite de velocidad es el borde de la carretera. Si a los pilotos se les da bien, no hay más que 2 o 3 segundos de diferencia por tramo. Esto quiere decir que el juez no es el coche, ni los neumáticos, ni los conductores; es la carretera. ¡Es imposible ir más rápido!" (Maurice Guaslard, responsable de Michelin en rallies, 1986)

La insulsa situación actual del Mundial de Rallies (Grupo A) con un binomio Citroën-Loeb sin competencia (Ford se come las sobras de vez en cuando) y con una parrilla más triste que un cumpleaños sin tarta, me hace recordar con nostalgia la época más bruta en la historia de los rallies: los GRUPO B (1983-1986). Todo deporte del motor tiene su época salvaje, la era F1 turbo (1977-88), las motos de 500cc 2T (1975-2001), las primeras SBK (1988-1993), las carreras de resistencia en los ’70... Sonidos gloriosos, bramidos únicos y tremendos abanicos de polvo sin electrónica, sin cambio secuencial, sin mentiras... siempre al límite.

Que la FISA (organizadora del campeonato, actualmente FIA) crease en 1983 el Grupo B dio carta blanca a los principales fabricantes de turismos de calle para crear obscenos protos disfrazados con una carrocería de kevlar. Hasta ese momento, la categoría más gorda era el Grupo 4 (habitáculo de 4 plazas y producción mínima de 400 unidades para ser homologado) y los últimos campeones “antiguos”, el Fiat 131 Abarth y el Opel Ascona. Los Grupo B sólo requerían de 200 unidades fabricadas para su homologación, mientras que con 20 unidades de calle, los equipos podían correr con versiones evolucionadas. El resto de restricciones, eran casi nulas: habitáculo biplaza, tracción integral (legal desde 1979), turbo-intercooler, motor central, chasis tubular… Por ello, y junto al apoyo oficial de las fábricas, los niveles de desarrollo de los coches se incrementaron a un ritmo demencial superando fácilmente los 400 CV.

Pilotos legendarios como Walter Röhrl, Miki Biasion o John Buffum y, por supuesto, el "clan de los finlandeses": Markku Alen, Juha Kankkunen, Hannu Mikkola, Timo Salonen, Henri Toivonen y Ari Vatanen estaban hechos de otra pasta. En cuanto a los galos, el siempre espectacular Jean Ragnotti (hombre Renault) y Michèle Mouton, la única mujer que ha triunfado en los rallies (4 victorias en dos años y Subcampeona del mundo 1982 con Audi Quattro) marcaron una época única e irrepetible. (+)