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5.9.11

Los comienzos de Wayne Rainey


En 1983 Kawasaki logró su tercer título consecutivo en el campeonato americano de Superbike. Un rubiales californiano llamado Wayne tomó el relevo de un tal Lawson. Cuatro años después también ganó con Honda y esto no había hecho más que empezar...

Tal día como hoy hace 18 años caía en combate uno de los mejores pilotos de la historia. Waine Rainey, tricampeón del mundo de 500 cc, ha pasado a la historia como uno de los “Yamaha Boys” (1988-93), por sus 3 mundiales de 500 consecutivos (1990-92) y por la lesión que le dejó en silla de ruedas en Misano ’93, pero pocos recuerdan que tuvo unos comienzos “verdes”.

Ayer se dejó ver por el paddock y el podio del circuito de la ballesta, ahora que se gira en sentido inverso y en el que el año pasado falleció Shoya Tomizawa.

Como buen yankee, Rainey debutó en competición oficial en 1981 dentro del prestigioso nacional americano de dirt-track (Grand National). Sus seis top-ten en las finales apuntaban maneras. Anteriormente varios años como amateur en esta disciplina le habían dado la madurez necesaria para pilotar las 750.
Ese mismo año también probó en velocidad de la mano de Kawasaki, ganando su primera carrera en la categoría de 250 GP: Loudon (New Hampshire). Los americanos se dieron cuenta de que tenían un diamante en bruto…

Sus maneras gustaron, el talento era indiscutible y en 1982, a sus 22 años, firmó con el equipo Kawasaki para disputar el Campeonato AMA de Superbike como compañero de Eddie Lawson. Fue competitivo desde el principio, firmando un 5º en la primera carrera de la temporada (Daytona) y tres terceros consecutivos en las siguientes citas. La cita de Loudon, su circuito talismán, el 19 de junio, le dio su primer triunfo en SBK.
Al final de la campaña, Eddie consiguió su segundo título y se marchó a Europa, mientras que Rainey finalizaba su primera temporada on-road en tercera posición.

Con 23 años y una gran determinación, Rainey asumió las riendas del equipo y logró el título americano en 1983 con una Kawasaki GPZ 750 ganando seis carreras. La anterior KZ 1000 R naked ya era historia.

Al año siguiente probó con una Yamaha TZR en el mundial de 250 cc apadrinado por Kenny Roberts, ya que Kawasaki dejaba el nacional americano. Un 8º puesto final con podio en Misano incluido supo a poco.

En 1985 regresó a EE.UU, donde permanecería tres años corriendo para Honda en F1 (RS 500), F2 (NSR 250) y SBK. En 1987, con una Honda VFR 750 F ganó las prestigiosas 200 Millas de Daytona y su segundo nacional AMA de Superbikes. Por aquel entonces, los piques con Kevin Schwantz comenzaban a ser notorios.

En 1988 volvió al mundial, otra vez con Kenny Roberts como jefe de equipo, pero en la categoría de 500. El chico de la Yamaha YZR 500 Lucky Strike nº 17 terminó el año tercero, logrando además su primera victoria en el mundial: GP de Gran Bretaña (Donington Park).
El resto ya es historia...

24.4.11

Honda Collection Hall: el legado de Soichiro
















“¿Qué sentido tiene la vida si no hay un sueño que perseguir?”
Soichiro Honda (1906-1991)

Tras el desastre del tsunami, el GP de Japón que tenía que haberse disputado el 24 de abril se celebrará (teóricamente) en octubre, aunque creo que los 100 km que separan el circuito de Motegi de la central nuclear de Fukushima hacen peligrar la carrera.
Situado dentro del complejo del circuito Twin Ring Motegi, el espectacular edificio del HCH se inauguró en marzo de 1998 para conmemorar los 50 años de historia de la marca del ala dorada. Sí, el museo Honda está allí.

En la primera planta se encuentran la cafetería, la tienda, la sala de lectura y un espacio para el robot ASIMO. En la segunda motos y coches de serie junto a Power Products (motores de embarcaciones, generadores, jardín, etc). La mejor es la tercera: pura competición. En total, unas 300 máquinas exquisitamente restauradas sobre moqueta gris y podiums de madera.

El año pasado rizaron el rizo desnudando algunas máquinas de carreras y superponiendo las carrocerías junto a ellas como si de un móvil se tratase. El área de calle es interesante con un tratamiento especial a la saga Dream, una curiosa colección de Monkeys, monturas peculiares como la CX500 Turbo y alardes tecnológicos como la NR750 (1992).

Con las motos de carreras se te ponen los pelos de punta, especialmente con la hilera de RC’s “platirrojas” que coparon el mundial en la década de los ’60. De todas ellas, hay que arrodillarse ante la mítica RC166 250 seis cilindros de Hailwood (1966-67) y la increíble RC149 con motor de 125 cc y 5 cilindros que ganó el mundial con Taveri en 1966 (¡85 kg y 34 CV a 20.500 rpm!).

Tampoco podía faltar el fiasco NR500 (1979), ocho NSR250 (1991-1999), un trío de NS500 tricilíndricas, seis NSR500 sobre todo las de Spencer-Gardner-Doohan y la última campeona del mundo de 500 con Valentino Rossi (2001). La Elf 500 de Ron Haslam también da un toque de originalidad. Aunque ya sabemos que todas las motos de carreras de Honda pasan por un desagradable “squashing” tras finalizar la temporada de competición, una RC211V Repsol ‘04 se deja ver como parte de la colección del museo.

La resistencia también tiene su hueco con la RCB1000 que arrasó durante un lustro a finales de los ’70, un trío de RSR y varias RVF RC30/45 ex-8 Horas de Suzuka.

Si te gusta el off-road, hay una decena de crosseras rojas 250/500, una curiosa EXP-2 tiempos de raids (1995), un par de ochenteras NS750 de dirt-track y la NXR750 ganadora del Dakar (1989).

Curiosamente, también hay hueco para modelos del enemigo, como una Kawasaki H1R, un par de Aermacchis Harley de los ’60 o la Suzuki de Barry Sheene ¿?


Con la vista panorámica virtual te harás una idea...