3.8.08

BBQ Series: ¿chuletón o solomillo?










Disfrutar de una carrera en un ambiente distendido con velocidad, música y barbacoa para todos los asistentes es un concepto clave que está casi extinguido. Las Barbecue (BBQ) Series (primera copa monomarca para clientes Harley/Buell) son así y han iniciado su andadura con una carrera nocturna en el circuito de Albacete. Que te inviten a formar parte del Equipo Oficial Harley-Davidson España en esta carrera es una buena oportunidad para pasarlo bien ¿no?

Los entrenamientos libres para los 30 pilotos de los 13 equipos participantes empezaron a las 18:00, los cronometrados a las 20:00, el warm up a las 21:00 y la 1ª manga a las 22.00. A la 1:00 todavía había algo de jaleo. Dos mangas intercaladas con cada modelo, la 1125R y la XR 1200, son más que suficientes para cansarte y darte cuenta de que tu cuerpo, cincelado en bares y siestas, no está preparado para tanto estrés. La mente sí está acostumbrada, pero va por libre.

LA NOCHE ES JOVEN... Y MÍA

A pesar de que el "solomillo-Buell 1125R" es una superbike bicilíndrica muy competitiva, mis “dotes piloteras” se adecuaron mejor a la “locomotora-chuletón Harley XR1200”. Un mastodonte de 100 CV y 230 kg de acero, convenientemente aderezado con una parte ciclo de primer nivel para intentar que no hiciese de las suyas, esto es: tendencia natural a irse hacia fuera en todas las curvas, cortes de encendido continuos al llegar a 7.000 vueltas, meneos del tren trasero “tipo supermotard” en las reducciones fuertes, etc. Todas estas particularidades no me importan, pues pilotar este tipo de “hierros” se me da mejor que las “superdeportivasmegaracing” de última generación.
Físicamente te acaba machacando, pues tienes que pelearte con ella constantemente, pero bueno, yo apuesto por el par motor bruto antes que por la velocidad máxima (debo ser un poco sadomasoquista porque si no, no lo entiendo).

Centralita Harley Screamin’Eagle Super Tuner, filtro de aire de alto rendimiento, sistema de escape Termignoni 2-1-2 con silenciosos de fibra de carbono, geometrías más radicales, colín monoplaza, topes anticaída Pelacrash, bomba de freno radial, neumáticos slick Metzeler Racetec, [llantas aligeradas (delantera de 17”), discos lobulados y pinzas de freno] Braking, manillar deportivo Rizoma, óptica delantera Touratech y tira trasera de leds, amortiguadores y cartucho interno de horquilla Öhlins...

Salí a parrilla a las 00:10 de la noche, con el circuito iluminado, una brisita agradable, el dorsal 105 (por los 105 años que acaba de cumplir Harley) y un faro con “interruptor artesanal”. Digo artesanal, porque los mecánicos de ATP idearon un enchufe que yo mismo debía conectar antes de la vuelta de calentamiento (sin que los comisarios se diesen cuenta, claro). Y es que tuvieron que trabajar a destajo durante 45 minutos para solucionar un problema eléctrico que había fundido el faro delantero en la primera manga. Hasta el último momento no estábamos seguros de poder salir, pero el afán de superación y el orgullo de este grupo de profesionales hizo que me enfundara el mono y saliera a pista a darlo todo. ¡Chapó!

Al final, terminé las 14 vueltas en 10ª posición, con 6 pilotos por detrás y pegadito al 9º... quizá una vuelta más... Si tuviese que resumir mi experiencia, me quedaría con la pelea tuya-mía con otros dos pilotos que llevaban el mismo ritmo que yo durante la media hora de carrera, lo curioso de la conducción nocturna (las referencias cambian y las sombras aparecen. Lo siento, esto no es la iluminación de Qatar), la belleza de las hileras de las luces traseras rojas y su contraste con las chispas que todos provocábamos ¿involuntariamente? al rozar con las estriberas en el asfalto, los chorros de humo-aceitoso que escupían las “trompetas Termignoni” en las reducciones fuertes, los destellos del haz de luz del faro delantero chocando con las zonas blancas del piano en cada plegada, la pizarra de tiempos, la bandera a cuadros, el podium... el público, los aplausos, los miembros de los puestos de control agitando las balizas fluorescentes amarillas en señal de homenaje a todos los corredores, las sonrisas, los nervios, los gritos, el cansancio, las ilusiones, el cava, la barbacoa...

El PAPEO

A eso de las 22:14, ataco la quinta curva del trazado albaceteño con la 1125R nº 25 (el dorsal hace referencia a los 25 años de historia de la marca). En plena carrera y siguiendo a la melé de pilotos tumbo a izquierdas salvajemente al tiempo que observo una gran nube de humo a mi derecha que sale de la azotea del edificio de boxes. Sin darle mayor importancia, pero habiendo perdido algunas décimas con la distracción, me sigo entregando a tope para que el grupo no se escape. Pasadas unas vueltas, un olor a barbacoa inunda todo mi ser y me percato de que la torre de humo, que cada vez es más grande, está producida por las parrillas y los fogones funcionando a pleno rendimiento. ¡Mierda! ¿Qué hace un chico como yo en un sitio como éste? ¡Ahhhhh sí, que estoy compitiendo en una carrera, qué cabeza la mía! Y es que el lema de las BBQ Series bien podría resumirse en: “correr, papear y gozar, todo es empezar”. La competición es lo de menos, para eso ya están los campeonatos nacionales y los pilotos profesionales. Aquí debes buscar la pole de la música, la carne en la parrilla y a tu rival en la mesa de al lado. Con la servilleta en la cabeza y el tenedor a modo de acelerador todo es posible.

Compañerismo, buen rollito y camaradería son denominadores comunes de este evento... A ver si algún día los de Buell me dejan probar su primera moto, sí, sí, esa bestia con mecánica 2 tiempos que corrió en Daytona a mediados de los '80 conocida como RW (Road Warrior) 750... mmmm

1 comentario:

álvaro dijo...

AJAJAJAJAJAJA

k gonita la XR¡¡
muy chulo el artículo, sí...
aunque sigo preguntándome k hace un chico bolognés metido en cosas de HD...¡¡Déja esto para los sabios, majete¡¡ jajaja

Suerte en la ISLA. Tómate una buena pinta a mi salud, bro.